El Caballero de la Corte Ajedrez

viernes, 28 mayo 2004 @ 09:44 CLT

Autor: DarkisX



El Caballero de la Corte Ajedrez
 

Un día normal en la escuela, el aburrimiento y el escuchar a tu profesor hablar y hablar hacen una mala combinación, bostezos van bostezos vienen; Con lápiz en mano y casi acostado sobre el tablero líneas puedes dibujar sobre un papel blanco, en espera del receso salvador que te liberará durante veinte minutos; ¡Ring! ¡Ring! Es el timbre y deseas salir corriendo pero el profesor se coloca en la puerta y dice: “¡Niños!, Antes que salgan recuerden que deben entregarme al regresar el cuento que les pedí ayer”... ¡Oh no!, Entonces es cuando te das cuenta que dormirte en clases es malo, y tu ánimo se vuelve a bajar; camino hacia el parque para ver si se me ocurre algo para escribir y por lo menos sacar la mitad de la nota, pero mi mente en blanco anda, y cuando creí que lo peor había pasado aparece frente a mí Harrison el chico más detestable que he conocido, entonces me dice en tono irónico: “Hola perdedor, ¿cómo anda el hijito de mamá?”, Lo miro y con una cara de cañón le digo: “No tengo ánimos de discutir ahora, tengo que entregarle la tarea al profesor Nieves sino me aplazará y mi madre me castigará, así que mejor por qué no te vas a molestar a otro”; Harrison se sienta frente a mí y me dice: “¿Podrías callarte? Sólo te quiero mostrar mi nuevo juguete (en ese instante saca su tablero de ajedrez y sus piezas), ¿no te parece que mi juguete está demasiado bueno? Me lo regaló un señor afuera medio raro por cierto, además tenía largos cabellos y cargaba un sobretodo, también me dijo que me divertiría mucho porque éste era un juego que parecía real y que debía ganar la primera vez que lo jugara, lo quiero estrenar ¡Vamos perdedor, juguemos una partida!”; tantas tonteras me tenían obstinada la paciencia, por eso le dije: “ya deja tanta gafedad, y ve hacer algo productivo”, ya enfurecido Harrison me dice: “mira niño tonto, juega conmigo porque sino te va pesar; hagamos un trato: si tú ganas te regalaré mi ajedrez y mi respeto, pero si yo gano te golpearé hasta que me canse, ¿sí? O ¿sí?, Y si te niegas de todas formas te golpearé”, Harrison era un niño fuerte aunque tonto, pero fuerte y eso le da mucha ventaja sobre mí, ya me había golpeado antes así que era mejor intentar deshacerme de él a través de una partida, ¿qué más podría hacer? Debía intentarlo al menos, le hice una señal afirmativa con la cabeza, y de nuevo me llamo perdedor mientras acomodaba las piezas, tomo para sí las negras y a mí me dejó con las blancas, él no sabía jugar mucho pero sabía más que yo, por todos los lados tenía ventaja sobre mí.

Los dos mirábamos fijamente las piezas durante esos instantes, sentí que daba vueltas el mundo, cuando volví a sentir de nuevo un equilibrio mire adelante y ya el panorama había cambiado, no me salían las palabras: “Ha... Ha... ¡Harrison! ¿Tú ves lo mismo que yo?”; él responde: “¡claro! Es un juego de realidad virtual”; Yo le dije: “¿qué? Yo sabía que eras tonto pero no para tanto... estamos en un Castillo de la Edad Imperial”; Habíamos viajado a través del tiempo y el espacio, no sabía exactamente dónde estaba pero tenia un mal presentimiento, mi vestidura también había cambiado y a nuestro lado estaban un par de personas paradas, parecían consejeros y nosotros reyes, mientras tanto Harrison seguía concentrado en las piezas y continuaba diciendo que era un juego de realidad virtual, me sentía incomodo y quería ir con mi mamá porque tenía muchísimo miedo, apenas éramos un par de niños en un sitio desconocido; mientras tanto seguía estático en mi silla real y Harrison por su parte gozaba del banquete que había sido preparado para nosotros.

Ya era tiempo de comenzar el juego y mi adversario fue el primero en mover alguna pieza mientras consecutivamente le seguía, para entonces no sabía lo que pasaba en esos instantes porque resulta que cada pieza que movía era algo que sucedía en el verdadero reino, en las comarcas y alrededores, cada movimiento era un hecho...

 

“Dos reinos en guerra, dos Reyes que luchan por obtener el poder, batallones que atacan sin piedad a su adversario, campesinos que mueren en manos de los soldados, el Reino Ajedrez versus el Reino Parca...”

Mucho frío hace y el temor de un ataque queda latente, las comarcas del Reino Ajedrez por ahora están tranquilas pero muy vigiladas, los campesinos siguen labrando la tierra; Mientras tanto Andrés visita a su familia y les lleva algo de dinero, él era el escolta de la Princesa Roselin, su Padre le había encargado que cuidara de ella y la mantuviese encubierta hasta que la guerra “AjedriParqui” terminase.

En instante llegó la noticia de que las gentes de la Parca se estaba moviendo hacia el sur, también se escuchaba que pronto habría un ataque, Andrés tenía la obligación de cuidar a la Princesa a coste de su vida pero estaban reclutando gente para defender la Torre Bellota que se ubicaba a unos pocos kilómetros de donde se suponía los enemigos se asentarían, Andrés debía luchar a lado de sus compatriotas así que dejó a la Princesa en manos de su madre en la aldea mientras él iba a la Torre Bellota. Contradictoriamente, la Torre no fue atacada pero sí la aldea donde la Princesa se encontraba, de está forma todo ser viviente fue arrasado por la gente de Parca; Andrés y los demás soldados llegaron apenas el camino les permitió, él pudo ver la masacre que habían ocasionado los Parquenses unas pocas horas después, y tristemente encontró a toda su familia colgada, a pesar de ver tanta muerte se dio cuenta que el cuerpo de la Princesa no estaba, en ese instante su hermano Julio le llamo, aún agonizante con una lanza incrustada en su estómago alcanzó a decir que la Princesa había sido secuestrada para chantajear a su padre, el que le descubrieran había sido su momentánea salvación.

Luego de dar cristiana sepultura a su gente Andrés se puso en camino hacia el Palacio para hablar con el Rey, mientras tanto mentalmente preparaba lo que sería su venganza.

 

[ “... Harrison eres un tonto, me acabas de comer un peón con tu torre pero ya verás”; en ese momento se me acerca el consejero y me dice: “Mi Señor, uno de sus poblados fue atacado por los de Parca, todas las personas murieron y se nos ha informado que su hija fue secuestrada, el escolta Andrés Celta dice que necesita hablarle, sé que usted no debía ser molestado pero fue muy insistente y además exclamo que tiene un plan y si usted me lo permite, creo que debe escucharle porque necesitamos un buen plan si queremos que nuestra gente deje de morir”; para ese momento me di cuenta de que cada vez que movía sucedía algo y que cada vez que Harrison se comía una de mis piezas alguien moría, entonces le dije al consejero que iba hablar con ese escolta. Pasamos hacia un salón vecino y allí él me habla de muchas cosas, se notaba su desesperación pero yo no sabía qué hacer sólo soy un niño pero sí sabía que debía parar las jugadas de Harrison, le dije que me esperara un momento y pedí hablar con mi contrincante pero no me escuchaba, sólo me repetía una y otra vez que era un perdedor, que él me iba a ganar, trate muchas veces de que se diera cuenta de lo que sucedía cada vez que movíamos piezas pero su pensamiento era que todo esto era un juego de realidad virtual. Para ellos era el Rey y debía hacer algo, tomar decisiones porque la gente estaba muriendo pero tampoco sabía mover bien las piezas, me encontraba en grandes líos, pensé en decirle a ese escolta la verdad pero no me creería, lo que se me ocurrió fue pedirle que me dijese su plan y que si era bueno le apoyaría... decidí apoyarle entonces, por otro lado yo no tenía ni idea de qué hacer, luego se me ocurrió preguntarle que si sabía jugar Ajedrez y me dijo que sí, y que también por mi buena habilidad de jugar nuestro Reino se llama de esa manera, el problema es que yo no era ese Rey sino un impostor aunque no me gusto llamarme así, le mostré más o menos cómo se encontraban las piezas y los movimientos de Harrison, luego me dijo que él estaba usando la estrategia de Zión y que era una de las más fáciles, también se extrañó de que no la reconociera, le dije entonces que me dijera cómo mover las piezas de tal forma que ganara la partida, eso le extrañó muchísimo más pero me dijo qué piezas mover; Ya había leído algunas cosas sobre reinados así que le dije que lo convertía en Caballero, además le di mucho poder para que pudiese movilizarse, me agradeció la oportunidad y salió rumbo a la aldea France en donde estaban asentados grandes batallones con los cuales atacaría a los Parcas.

Me senté otra vez frente a mi oponente, era mi turno de mover y estaba muy asustado pero lograba recordar las instrucciones del ya nuevo Caballero Andrés Celta...]

 

Andrés cabalgó tan rápido como pudo a su destino, al llegar y decirle a los soldados lo que debían hacer ninguno le apoyo ni le creyó que el mismísimo Rey le había enviado y dado poder para movilizar toda la tropa, los generales ninguno escucharon las ordenes, así que ya molesto y en tono de mando les dijo montado en su caballo: “Hoy vine aquí por orden del Rey, me hablo molesto y me dijo que debía recuperar a su hija a coste de mi propia vida, los Parcas se la llevaron y según me informaron la tienen en el Castillo Oscuro, quienes no me apoyen morirán si la Princesa muere, el poder del dragón y del tigre están con nosotros, levantemos nuestras armas contra nuestros enemigos, y matémoslos como ellos han asesinado a nuestras familias, las mismas que han sido decapitadas y ahorcadas en grandes árboles de nuestras riberas y comarcas, nuestras madres, esposas e hijos que descansaban tan tranquilos en nuestras moradas, por ellos hoy debemos luchar y destruir sin piedad a nuestro enemigo, muerte a los malditos que son capaces de arrebatarles la vida a los ancianos y personas inocentes, que se mueran en su propio infierno... soy sólo un humano más como ustedes pero ya no permitiré más injusticia, ya no más, así que juntos vamos al Castillo Oscuro y rescatemos a nuestra Princesa, y destruyamos al enemigo en nombre de nuestros compatriotas caídos...”; Mientras todos recogían sus armas con un gran ánimo, el mismo que les daba el ver a su nuevo líder, alguien pregunta: “Pero si nos vamos rumbo al Castillo dejaríamos a merced está aldea” y el Caballero le contesta: “Los Parcas vendrán aquí cuando crean que nos retiramos, y eso les haremos pensar, pero en realidad daremos una vuelta y haremos una emboscada al Castillo, cuando caiga el Rey caerán el resto de Parquenses, por supuesto la idea es dejar a merced está aldea, será nuestra carnada, como en el juego de Ajedrez: debes sacrificar a un peón para que el Rey logre llegar a la victoria, si hay que hacerlo entonces se hace... Caballeros es hora de irnos, frente a nosotros está la inmortalidad, tómenla y háganla suya, después de esto todos seremos inmortales porque dejaremos un imperio en inservibles migajas... ¡ADELANTE!”.

 

[“Oye niñito te toca jugar, ¿no ves?”, Entonces le respondo a Harrison: “¿Puedes dejar que me concentre por favor”, y me digo a mí mismo: “debo seguir las indicaciones del Caballero, él sabe lo que hace, a veces se debe sacrificar a un peón para que el Rey logre llegar al triunfo, lo lamento”, luego vinieron más movimientos como ese y mientras tanto varios batallones de ambos bandos caían uno detrás de otro, Harrison estaba muy seguro de su victoria y a decir verdad yo también, pero en un instante cometió un error porque quería acabar rápido conmigo y al tratar de comerse una de mis torres dejo a merced a su reina...]

 

Ya en los alrededores del Castillo Oscuro la infantería comienza su ataque, no tenía mucha seguridad así que la batalla no tuvo tantas perdidas para el lado del Reino Ajedrez, allí estaba la Princesa en posesión de la Reina Parca, al verse ya derrotada la Reina trata de aniquilar a su rehén, cuando toma la daga y se la iba a clavar en el corazón a la Princesa...

 

[“Acabas de cometer un error mi estimado Harrison, ahora no estés tan seguro de tu victoria” y moví mi caballo comiéndome así a la Reina Negra, Harrison sólo dijo: “¡Rayos!, Pero aún no hemos terminado”.]

 

Entra sobre su caballo a toda prisa el Caballero Andrés y lanza su cuchillo por los aires, éste choca con la daga de la Reina Parca tumbándoselo de esa manera, la Princesa corre hasta su escolta que viene a salvarle y la Reina exclama: “No voy a pasar el resto de mi vida en una cárcel, ya nos veremos en el infierno” y luego por su propia voluntad se lanza por una de las ventanas cayendo así sobre unas piedras que golpean fuertemente su cabeza quitándole la vida de inmediato; la Princesa abraza a su héroe y salen de allí en busca del Rey Parca.

Poco a poco los caballeros fieles al Reino Ajedrez se hacen con la victoria, sólo faltaba que cayese el mismísimo Rey y las pesadillas acabarían.

 

[“Harrison ya ríndete, no tienes más opciones” y él me contesta: “¡NUNCA!”... unos pocos movimientos después y ya no tiene nada más que mover, es cuando le digo: “Harrison se acabo, juego terminado”.]

 
Luego de eso volvimos a nuestro tiempo, pude notarlo aunque Harrison no porque cerró sus ojos; estábamos sentados en las mesitas del parque, abrió sus ojos y me miro: “¿Qué haces tú mirándome?”, Entonces le pregunte: “¿Recuerdas que te gane jugando Ajedrez?” Y me contesto: “Ja! Tú jamás me ganarías, además no tengo tiempo de jugar contigo ni con tu estúpido tablero, ¡me largo de aquí!”, Se levanto y se marchó. Él no recordaba lo que sucedió pero yo sí, mire mi reloj y sólo se había movido 2 minutos desde que sonó el timbre de recreo, estaba muy sorprendido pero seguro de que esos hechos habían sido reales, me quede pensado un rato y luego llegó mi amiga María que anda junto a Cristina, Maite y Emilia, ellas me preguntaron que si había hecho mi tarea y les dije que no pero que ya tenía una idea para escribir: “si me disculpan tengo que redactar algo, ya sabrán de qué trata mi tarea por ahora sólo les adelantaré que su titulo será ‘El Caballero de la Corte Ajedrez’, esto será un gran ¡jaque mate!”.

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