Solo me queda el recuerdo
de aquel crudo instante
cuando perdida en el tiempo
tu me besaste,
la sed me invadía, insaciable momento
tu cuerpo me cubría
ya no existía tiempo.
Mi inocencia fue cubierta
por una mancha oscura,
tu arrogancia me azotaba
fui perdiendo la cordura,
tus labios, como ellos no hay otros
tus manos, tu cuerpo, tu rostro…
Todos tus atributos te tornaron reluciente
y yo indefensa me volvía inconciente
obstruyéndome en un laberinto de dudas
pensando en lo que era real
y opacándome ese momento de locura
olvidándome del mundo terrenal.
¡Bendita locura! Agraciado momento
ese recuerdo, ese recuerdo
no se irá con el viento
quedará en lo más profundo de mi ser
hasta el día en que te vuelva a ver
así pues, otra vez, y si el destino lo permite
iniciaremos otra proeza, para desaparecer en nuestro agravio
pero esta vez seré yo, si, esta vez seré yo
la que te haga caer, inocente e inconciente
perdido en el fuego de mis labios.